Cuando un propietario se plantea iniciar un desahucio, hay una preocupación que aparece casi siempre: “¿Cuánto me va a costar esto y voy a recuperar ese dinero?”
Es una duda completamente lógica. Porque no solo estás enfrentándote a un inquilino que no paga o incumple, sino que además tienes que asumir gastos para defender tu derecho.
Sin embargo, aquí hay una realidad que muchos desconocen: en la mayoría de los casos, esos gastos no los acaba pagando el propietario, sino el inquilino.
Pero cuidado. Esto no ocurre automáticamente. Depende de cómo se plantee el procedimiento, de cómo se gestione cada fase y de si se cometen errores.
Por eso es fundamental entender bien cómo funcionan las costas judiciales y qué puedes hacer para recuperarlas.
Qué son las costas judiciales en un desahucio
Las costas judiciales son los gastos derivados del procedimiento judicial. Es decir, todo lo que el propietario tiene que asumir para poder reclamar su derecho en los tribunales.
En un desahucio, las costas suelen incluir principalmente:
Los honorarios del abogado
Los honorarios del procurador
Otros gastos necesarios del procedimiento
Es importante entender que no son una sanción, sino una consecuencia del proceso. Y que su objetivo es evitar que quien tiene razón tenga que asumir los costes de defenderla.
Por eso, en la mayoría de los procedimientos bien planteados, el objetivo es claro: que el inquilino asuma esos gastos.
Quién paga las costas en un desahucio
La regla general es sencilla: quien pierde, paga.
En un desahucio, si el propietario gana el procedimiento, lo habitual es que el inquilino sea condenado a pagar las costas.
Esto significa que deberá asumir los gastos del abogado y procurador del propietario.
Pero hay excepciones.
Existen casos en los que el juez puede decidir que no haya condena en costas. Esto ocurre, por ejemplo, cuando hay dudas jurídicas razonables o cuando el inquilino se allana al procedimiento en una fase temprana.
Por eso es clave cómo se inicia y se gestiona el caso desde el principio, especialmente en fases como el burofax previo al desahucio, que pueden influir en el resultado final.
Qué gastos puedes recuperar en un desahucio
Cuando hay condena en costas, el propietario puede recuperar una parte importante de los gastos.
Entre ellos:
Honorarios de abogado
Honorarios de procurador
Gastos necesarios del procedimiento
Esto es especialmente relevante en procedimientos como la demanda de desahucio por impago, donde la deuda ya existe y el objetivo es recuperar tanto la vivienda como el dinero.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que la recuperación no siempre es automática ni total. Dependerá de la tasación de costas y de la capacidad del inquilino para pagar.
Cuándo se condena en costas al inquilino
La condena en costas suele producirse cuando el propietario gana claramente el procedimiento.
Esto ocurre en situaciones como:
Impago acreditado de la renta
Incumplimiento claro del contrato
Oposición del inquilino sin fundamento
En estos casos, el juez entiende que el procedimiento era necesario y que el propietario no debería asumir los gastos.
Por eso es tan importante que el procedimiento esté bien planteado desde el inicio y que se siga correctamente el proceso judicial de desahucio paso a paso.
Cuándo NO se imponen costas
No siempre hay condena en costas.
Existen situaciones en las que el juez puede decidir que cada parte asuma sus propios gastos.
Por ejemplo:
Cuando el inquilino se allana rápidamente
Cuando existen dudas jurídicas
Cuando hay errores en la demanda
Este último punto es especialmente importante. Un fallo en la estrategia o en la documentación puede hacer que el propietario pierda el derecho a recuperar los gastos.
Cómo se calculan las costas judiciales
Las costas no se calculan de forma arbitraria.
Se realiza un procedimiento llamado tasación de costas, en el que se determinan los importes que deben abonarse.
Este cálculo se basa en criterios orientativos, como los baremos de los colegios de abogados y la complejidad del procedimiento.
No siempre se recupera el 100% de lo pagado, pero en muchos casos se recupera una parte significativa.
Qué pasa si el inquilino no paga las costas
Aquí aparece uno de los problemas más habituales.
Aunque exista condena en costas, eso no garantiza el cobro.
Si el inquilino no paga voluntariamente, será necesario iniciar un procedimiento de ejecución.
Esto puede implicar embargos de cuentas, nóminas o bienes.
Pero si el inquilino no tiene recursos, el cobro puede complicarse.
Por eso es importante analizar cada caso y no quedarse solo con la idea de que “el inquilino paga todo”.
Diferencia entre deuda del alquiler y costas judiciales
Es fundamental no confundir ambos conceptos.
La deuda del alquiler corresponde a las rentas impagadas.
Las costas judiciales corresponden a los gastos del procedimiento.
Ambas se pueden reclamar en el mismo proceso, pero son cosas distintas.
Esto es especialmente relevante en procedimientos como la demanda de desahucio por impago, donde se acumulan ambas reclamaciones.
Cómo reclamar las costas en un desahucio
La reclamación de costas no termina con la sentencia.
Después, es necesario iniciar la tasación de costas y, en su caso, la ejecución.
Este proceso requiere precisión y conocimiento técnico.
Por eso es fundamental haber seguido correctamente todo el proceso judicial de desahucio paso a paso, ya que cualquier error puede afectar al resultado final.
Costas según el tipo de desahucio
El tipo de desahucio también influye en las costas.
En un desahucio por impago de alquiler, la condena en costas es habitual, ya que el incumplimiento es claro.
En un desahucio por fin de contrato, puede haber más margen de discusión.
En un desahucio por precario, la situación puede variar según el caso.
Cuando hay incumplimiento del contrato de alquiler, la valoración dependerá de la gravedad del incumplimiento.
En casos de recuperar vivienda por necesidad del propietario, el análisis es más detallado.
Y en situaciones de desahucio de renta antigua, el procedimiento puede ser más complejo.
Relación entre costas y duración del procedimiento
Cuanto más se alarga un procedimiento, mayor suele ser el coste.
Más actuaciones
Más intervenciones
Más complejidad
Por eso es importante entender bien los plazos del desahucio en España, ya que el tiempo influye directamente en el coste final.
Costas y fase final del desahucio
Las costas también tienen impacto en la fase final.
Por ejemplo, en el momento del lanzamiento judicial del inquilino, pueden surgir gastos adicionales si hay incidencias.
Por eso es importante haber previsto todo desde el principio.
Errores que pueden hacerte perder las costas
Aquí es donde muchos propietarios fallan.
Algunos de los errores más habituales son:
Demanda mal planteada
Falta de pruebas
Estrategia incorrecta
Errores en fases previas
Un fallo puede hacer que, incluso ganando el desahucio, no se recuperen los gastos.
Por eso es fundamental cuidar cada detalle.
Casos reales: cuándo se recuperan las costas y cuándo no
En la práctica, hay grandes diferencias entre unos casos y otros.
Hay procedimientos donde se recuperan la mayoría de los gastos sin problema.
Otros en los que, aunque hay condena en costas, el cobro es complicado.
Y también casos en los que, por errores, no se imponen costas.
La diferencia suele estar en la preparación y en la estrategia.
Preguntas frecuentes sobre costas en desahucios
Siempre paga el inquilino
No siempre, depende del caso
Qué incluyen las costas
Principalmente abogado y procurador
Se pueden reclamar después
Sí, mediante tasación de costas
Qué pasa si no paga
Se puede ejecutar la sentencia
Se pueden negociar
En algunos casos, sí
No solo recuperar la vivienda: recuperar también el dinero
Un desahucio no es solo recuperar la posesión.
También es recuperar lo perdido.
Cada mes de impago, cada gasto, cada esfuerzo… todo suma.
Por eso, las costas no son un detalle menor. Son una parte esencial del procedimiento.
Cómo recuperar los gastos del desahucio sin errores
Si estás en esta situación, lo importante no es solo iniciar el procedimiento, sino hacerlo bien.
Cada fase cuenta. Cada decisión influye.
Un error puede hacer que pierdas dinero. Una buena estrategia puede ayudarte a recuperarlo.
Actuar con precisión desde el principio es la mejor forma de proteger tu vivienda… y también tu bolsillo.
